PLD, Sto. Dgo. Oeste desamparado

Los dirigentes, miembros y simpatizantes, han sido vapuleados y divididos por la actitud de algunos funcionarios prepotentes y arrogantes de los diferentes gobiernos que hemos tenido, me refiero a los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana PLD, que es el que tiene la obligación de resolverle los problemas a los peledeistas.

Hemos sido abandonados, denigrados, pateados y hasta excluidos del tren gubernamental y, no tan solo del tren gubernamental, sino, también de las cuotas que les correspondían a los flamantes regidores del municipio Santo Domingo Oeste, estos al componerse desde el primer día con el Alcalde y obtener prebendas de este, no pudieron exigirle nada, y lo único que han hecho estos insurrectos e insuflados regidores es emborracharse de poder, y aceptar de manera irremediable la satisfacción que les reporta la gran prosperidad que exhiben producto de los infelices lectores.

Ser ingrato, nos reporta la negatividad más trivial que persona alguna pueda cosechar ante esta sociedad carente de buenos modales, y que los mismos pueden ser usados para catapultar a los responsables a una altura máxima de groserías estupefacta, y sobre todo bendecidas por la soledad absoluta de personas sensatas y honorables del municipio.

La sociedad dominicana es única, y sus miembros no se parecen a nadie, por lo que en cualquier país del mundo se le conoce por lo introducido, sandunguero y participativo, pero también por lo impertinente, arrogantes, embaucadores, hazmerreír, horripilantes, untado y hasta malvados que son, porque siempre quieren dársela en que se la saben toda en cualquier escenario.

En política aparecen individuos que solo buscan lo suyo, y se le importa un pepino que Fulano; Zutano o Mengano que tienen toda una maldita vida trabajando junto a ellos pasen la mil y una para conseguir un favor o conseguir un pan para almorzar en el día, usted los ve que tratan de engullir todo lo que les llega a sus manos, y estos desamparados, tristes y amargados esperando que ellos dejen caer para saciar quizás su hambruna a media.

Que pena es tener que esperar que otros decidan comer para que aquellos pueden engullir parte de lo que aquel tiene y le sobra, es una pena insoslayable tener que ser un adulador a tiempo completo para poder obtener quizás algunas raciones de migajas de alimentos para poder alimentarse. Es una grosería tener tanto y tanto y otros no tener nada, pero más fuerte es que usted sabe que ese alguien trabajó junto a usted y usted no lo acepta ni lo reconoce.

Ya estamos altos de esperar y de que un día las cosas cambien y los de abajo suban y logren algo, no es posible que lo único que les corresponda a los de abajo sea trabajar y trabajar, ya está más que bueno para aguantar tanta humillación y tanto desplante de estos políticos insignificantes.

En lo particular no tengo absolutamente nada con nadie en este municipio, soy amigo de todos en lo personal, pero en lo político, tengo ideas encontradas con algunos que creen que son los que mas saben y los únicos que debe vivir, pero además tengo problemas directo con aquellos funcionarios que anda cancelando y maltratando a los infelices, eso no va conmigo ni ahora ni nunca, siempre he manifestado lo contrario de esos apandillados y considero las cancelaciones como un abuso de poder.

Las cancelaciones son tan dañinas para el mismo gobierno, como para aquel que la recibe que va directo a afectar el presupuesto familiar donde los hijos, la mujer sus hermanos, sus padres en fin hasta el amigo es perjudicado con la cancelación, hay que tener cuidado con cancelar a los infelices si no han hecho cosas que ameriten sus cancelaciones.

Al gobierno lo afecta porque es el que tiene que garantizarles fuentes de empleos a los ciudadanos y si no hay fuentes de empleos, pues necesariamente se le forma un caos social que pone en duda su credibilidad como administrador y gerente de la cosa publica, por lo que debemos evitar y garantizar las fuentes de empleos.

Quien o quienes no estén de parte de la verdad científica, la razón y a espalda del buen hacer, vivirán sin saber que existieron. Por Rafael Fernández

¡Hasta la próxima entrega! El autor: es periodista y estudiante de Derecho de término…
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